jueves, 25 de octubre de 2007

Diario de una Impostura, Miguel Martín


La adolescencia es la etapa más importante en nuestra vida, ya que es cuando maduramos y forjamos nuestra personalidad. Este camino se puede afrontar de dos formas: lo que para algunos es fácil, puede ser para otros en un arduo sendero plagado de baches.

Miguel está inmerso en este cambio y se siente presa de un mar de dudas que le conducirán a la búsqueda de la tranquilidad y la soledad de un convento para poner en orden todos estos cambios.

El prota va indagando en su personalidad, nos la va descubriendo lentamente acompañada de un razonamiento lógico, al mismo tiempo nos muestra sus relaciones con los demás habitantes del convento. Lucha consigo mismo por cambiar una parte que no le gusta de él, en parte influenciado por la sociedad, pero que hace no poder encontrarse.

El relato se desarrolla en España desde finales de 1982 hasta 1983, una etapa reciente de grandes cambios sociales, que repercutirán en la forma de pensar de Miguel. Éste se mantiene en contacto con el exterior mediante la prensa, pero comprobará que todo lo que ocurre en el exterior tiene su reflejo en el convento.

El convento le servirá para madurar con la ayuda de la soledad, el amor y la verdadera amistad, siempre teniendo presente a sus padres, le llevará a poder entenderse.

Destaca: el relato de la boda es muy entrañable y los datos sobre la persecución de la inquisición a los homosexuales son muy interesantes.

Puntuación: Interesante.

Autor: “Miguel Martín”, pseudónimo del autor, nació en 1962 en Madrid, ciudad donde reside y trabaja en la actualidad. A la edad de veinte años ingresó en un convento con la inconsciente idea de sublimar su sexualidad, viviendo experiencias que terminarían por dar un cambio radical a su vida.

Observaciones: Primera edición 1997, editorial Laertes.