martes, 30 de junio de 2009

Entrevista a Libertad Morán

Realidad lgtb España 2009

Entrevista a Libertad Morán, escritora


- ¿Estás orgullosa de los actos que se organizan con motivo de la celebración del Orgullo?
Llevo asistiendo a las manifestaciones del Orgullo Gay desde 1997 y la euforia y la emoción que sentía antes ha desaparecido para dar paso a cierto escepticismo. No estoy en contra de una manifestación festiva porque considero que cada uno se manifiesta como quiere y le apetece en cada momento. Tampoco estoy en contra de que se hayan organizado unas "fiestas patronales de Chueca" poque, en última instancia, eso nos viene bien a todos: a la ciudad como imán para el turismo, a los comerciantes como fuente de ingresos y a la gente como alternativa de ocio. Sin embargo lo que más me irrita es la perdida total de sentido de estas celebraciones. Durante años me cansé de explicar a los periodistas los orígenes del 28 de junio pero la decepción es total cuando los propios gays y lesbianas desconocen la historia del mayor evento LGTB o que, incluso, algunos lo expliquen con un "es que es verano y hace buen tiempo". No es que espere que todos los gays y lesbianas, por el hecho de serlo, tengan que ser una enciclopedia andante de historia homosexual pero sí que me parece necesario que al menos sepan que detrás de tanta fiesta hay un pasado en el que semejantes demostraciones eran impensables.

- ¿Crees que realmente se ha producido una normalización en la tolerancia hacia el colectivo lgtb en lo que llevamos de década?
Se ha producido cierta normalización gracias a la aparición de muchos más referentes reales o de ficción (mayoritariamente masculinos). Pero más que normalización yo hablaría de una falsa tolerancia que a menudo surge del morbo hacia lo desconocido. Gays y lesbianas somos más visibles en la calle, en los medios de comunicación o en obras de ficción televisivas y cinematográficas, sin embargo yo sigo viendo en la sociedad la mirada de quien va al zoológico a ver a los animales; esa mirada mezcla de curiosidad y miedo. Hay más tolerancia y permisividad sobre todo porque hay una base legal que nos respalda pero todavía se nos sigue viendo como algo diferente, medianamente aceptado pero diferente al fin y al cabo.

- ¿Qué opinión te merece la actuación política en España con respecto a las leyes de adopción para gays y lesbianas?
A nivel meramente político es muy satisfactorio vivir en un país en el que no hay diferencia a nivel legal entre los derechos de heterosexuales y homosexuales. A nivel social la satisfacción se resiente ya que la clase política le ha dado un juego a la sociedad pero no sus instrucciones. Es decir, nos han dado los derechos pero no se preocupan en enseñar a ese sector de la sociedad que todavía lo ve como algo pecaminoso, perverso o antinatural la educación o las herramientas necesarias para que acepten una realidad que cada vez está más presente.

- ¿Crees que debería haber más educación en los centros docentes para prevenir la homofobia en las aulas?
La educación es la clave en la batalla contra la homofobia y mucha gente todavía no se da o no quiere darse por enterada al tiempo que se ampara en la supuesta "protección" a los menores y argumentan que los niños no están preparados para entender el concepto de homosexualidad o que eso podría condicionar su futura orientación sexual. Pero la única forma de prevenir que esos niños se convierta en adultos homófobos e intolerantes es enseñándoles desde pequeños las diferentes maneras de vivir el sexo y la afectividad para que lo asimilen como algo que no es ni raro ni perverso. Enseñar en el respeto y la diversidad no es proselitismo, es simple sentido común.

- ¿Crees que la vida lgtb en un entorno rural es necesariamente más complicada que en uno urbano? ¿Por qué?
Tiende a serlo por diferentes factores. Primero porque se tiene una gran escasez de referentes directos (con suerte tendrán algunos indirectos gracias al cine y la televisión). Segundo porque una persona en proceso de autoaceptación no siempre tiene la suficiente presencia de ánimo para luchar en solitario a las más que posibles reacciones homófobas o simplemente ignorantes de su entorno más cercano. Tercero porque allí no hay anonimato, que es lo que en las grandes urbes ha propiciado la visibilidad (al fin y al cabo, en la ciudad la visibilidad es anónima mientras que en los círculos íntimos del gay o la lesbiana, su orientación puede seguir siendo secreta por mucho que se viva en una gran ciudad). Junto con la educación este es otro de los puntos vitales que suele estar muy desatendido tanto por iniciativas de grupos políticos como por los propios colectivos.

- ¿Consideras que la salida del armario es un concepto obsoleto?
Salir del armario hace quince o veinte años era un acto político y reivindicativo porque hacía falta que hubiera gente dispuesta a dar ese paso dada la situación de oscurantismo y clandestinidad que rodeaba a todo lo LGTB. No obstante el propio concepto de salir del armario es ambiguo y confuso puesto que no es un acto que suceda una única vez y sirva para los restos. Todos los días, a todas horas nos encontramos con situaciones en las que hay que seguir "saliendo del armario". Personalmente no soy partidaria de esa típica escena en la que se produce la "confesión" con un familiar o amigo como si se estuviera pidiendo perdón por ser como se es. Hay que dejar atrás esa actitud de dar explicaciones por la propia sexualidad. No decirlo sino mostrarlo y vivirlo con naturalidad. Mientras salir del armario siga siendo noticia, seguiremos estancados en esa situación de falsa tolerancia y permisividad.

- ¿Crees que en España hay una cultura gay definida? Si es así, ¿crees que está teniendo la difusión y repercusión que merece?
Desde mediados de los noventa hay una cultura gay comercial a raíz de lo que se denominó el boom de Chueca (a nivel inmobiliario y de ocio, sobre todo). Sin embargo no fue más que el salto a la palestra pública de una subcultura gay clandestina que llevaba mucho tiempo forjándose. A partir de entonces Chueca se convirtió en una marca registrada sinónimo de lo cool y lo fashion. A día de hoy esa cultura se ha quedado estancada gracias a la autocomplacencia de muchos gays y lesbianas que creen que por tener una zona delimitada de ocio ya está todo conseguido. Pero para que una cultura siga viva tiene que haber creación y transgresión y de eso ya queda bien poco.

- ¿Cuál es el último libro que te has leido de Narrativa Gay?
Los dos de Pablo Castro a.k.a. Nuria C. Botey, "Los chicos de la Costa Azul" y "Hollywood life". Dos libros que tuve la oportunidad de leer antes de ser publicados y que recomendé totalmente ya que me parecieron no sólo bien escritos sino que ahondaban en la psicología de los personajes de un modo que no se suele ver en la literatura gay más comercial. Sin embargo me indigna que su autora haya tenido que utilizar un nombre masculino para poder publicar novelas de temática gay masculina por temor a que su verdadera identidad le hiciera perder posibles lectores/compradores. Pero ahí tenemos a Patricia Nell Warren que siempre ha escrito sobre homosexualidad masculina y se ha convertido en uno de los grandes referentes del género.