lunes, 20 de julio de 2009

Ronda de Chapas I

Jaime tuvo que concentrarse seriamente para no perder la erección. Sentir como su enorme polla taladraba las entrañas de ese pobre viejo no le hacía sentir más que asco. Lo único que lo mantenía duro era la cantidad de pasta que sabía que iba a cobrar cuando acabase el polvo. A veces su trabajo era muy desagradable, pero estaba bien pagado, y eso era lo único que importaba. Cuando aquel anciano se corrió, desprendía un desagradable olor a rancio. Jaime tuvo que aguantarse las arcadas. Le sacó la polla del culo bruscamente. Tiró el condón y se guardó su rabo, todavía duro, reservándolo para el siguiente cliente.

-¿Nos volveremos a ver? - preguntó el señor.

-Claro encanto, siempre que pagues - contestó antes de pillar la pasta, guardarla en un bolsillo de sus vaqueros y dar un portazo al salir.

Por el camino se fumó un cigarro. La sensación del humo inundando sus pulmones le ayudaba a relajarse, y no es que estuviese estresado, pero la sensación le agradaba. El día no había estado mal. Una mamada y dos completos le habían llenado los bolsillos. Normalmente no tenía tantos servicios en una sola tarde, pero parecía que era su día de suerte, así que decidió marcharse a descansar. Ya había sido suficiente. Cuando paseaba de camino a casa, recibió una llamada de Marcos, uno de sus clientes fijos. Durante un segundo dudó si coger o no el teléfono. Aspiró fuertemente y luego tiró la colilla, aplastándola contra el suelo. Decidió atenderlo, no estaba la cosa como para ir perdiendo clientes. Había tenido un buen día, pero no sabía como sería al día siguiente, ni al otro, ni al otro... La incertidumbre es la compañera de los chaperos.

- ¿Sí?

-Quiero verte.

-Perfecto. ¿Donde siempre?- preguntó Jaime.

-Sí, en mi casa dentro de una hora, pero tráete algún amigo tuyo, quiero veros a los dos en acción. Te pagaré el doble de lo acordado normalmente. Tengo ganas de fiesta.

Cuando Jaime colgó, se dibujó una enorme sonrisa en su cara, trabajar con Marcos normalmente era muy sencillo, pagaba bien y era un tío muy agradable. Encima si el servicio era doble, cobraría mucho más. Un segundo después, se dio cuenta que la sonrisa seguía dibujada en su cara, y era porque tenía muy claro a quien iba a llamar. En su profesión no era muy habitual estas pequeñas "reuniones". Normalmente los clientes no estaban dispuestos a pagar tanto dinero, pero las veces que se lo habían pedido, siempre había buscado al mismo chico. Hugo era un par de años mayor que él. Bastante alto, delgado, con las abdominales marcadas y apenas tenía vello. Poseía una polla gigantesca y llena de venas. Y una nariz rota que le daba aspecto de chico rudo y peligroso, como de boxeador... Jaime se empalmaba solamente pensar en la nariz de Hugo. Nunca había conocido un chico que le diese tanto morbo. Y tampoco a uno que tuviese un aparato tan grande, tanto era así, que algunos clientes pasaban las horas muertas chupando aquel enorme tesoro que tenía oculto entre las piernas. Algunos en cuanto lo descubrían, no descansaban hasta sentirla dentro, pero otros por más que lo intentaban, nunca lo conseguían, y no por el tema económico, sino por las descomunales dimensiones, que lo hacían imposible.

Hizo una llamada y Hugo aceptó de inmediato.

La casa de Marcos estaba en pleno centro. Era uno de esos nuevos ricos que no tenía amigos y mataba la soledad contratando chaperos. A veces ni siquiera se los follaba. Les pedía que se masturbasen delante de él o que se introdujesen algún juguetito, pero raras veces los tocaba. En esta ocasión, no iba a ser menos, así que los invitó al dormitorio y los obligó a tumbarse en la cama mientras él se tomaba una copa de whisky y se fumaba un puro.

-Ahora quiero veros follar - ordenó Marcos.

Jaime y Hugo se miraron y se sonrieron. No era la primera vez que lo hacían juntos, así que se sentían tranquilos. Esnifaron un par de rayas que Marcos les había dejado preparadas sobre la mesilla y pronto sintieron como algo se animaba en su interior.

Hugo le quitó la camiseta a Jaime y comenzó a acariciarle el torso. Le pellizcó los pezones, se los besó, se los mordió... Y luego comenzaron a besarse apasionadamente, rondando por la cama. Poco a poco la ropa fue desapareciendo y la coca subiendo. Subió lo suficiente como para perder el control y dejarse llevar por el animal que todos llevamos dentro. Cuando Marcos vio el enorme rabo que tenía Hugo le sugirió que le diese por el culo al otro chico. Jaime puso cara de rechazo y entonces el señor que pagaba impuso su ley, que para eso era el que ponía la casa, la pasta y la droga. En ese momento y hasta que acabasen el servicio, era el puto amo, así que obedecieron sin rechistar. El vouayeur que los vio indecisos les preparó otra raya que aspiraron sin ningún tipo de remordimiento y en seguida, los hizo entrar en razón. El joven chapero no estaba muy acostumbrado a que se lo follasen y muchos menos, trancas de aquel tamaño así que intentó relajarse todo lo que pudo. Se escupió en la mano con todas sus fuerzas y comenzó a extendérselo por su ojete para poco a poco, ir dilatándolo para que llegado el momento, fuese lo más llevadero posible.

Hugo apoyó su enorme y circuncidado glande en la entrada del culo de Jaime. Tenía la polla muy dura y sus veintimuchos centímetros descapullados, estaban recubiertos de una enorme cantidad de venas con distintas tonalidades, que le otorgaban una majestuosidad a aquel cipote que muchos hubieran querido lamer. Jame, al verse a cuatro patas en aquella cama, con la cabeza en las nubes y el culo a punto de ser destrozado, sintió pena de si mismo. Pena y morbo. Era algo difícil de explicar porque una parte de él le decía que se lanzase, que dejase llevar y la otra que se largase de allí corriendo. Hugo abrió un bote de popper y se lo puso en la nariz. Primero en un orificio y luego en el otro. Jaime perdió el control definitivamente, ya solo quería ser follado por aquel ariete que estaba a punto de destrozarle el interior....

CONTINUARÁ....

Capítulo firmado por Khaló Alí con el que comienza la serie de breves relatos que os dejará a 100 este verano.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por el buen trato que me dais siempre en esta página

Khaló Alí

Anónimo dijo...

uffffff!!! que morbazo!!! lo estaba leyendo en la piscina con el portátil y he tenido que subir corriendo a casa para bajar la ... calentura jeje

Anónimo dijo...

No sé porque me da que este relato puede ser en realidad una experencia real de Khaló Ali pero que en este caso lo ha contado en tercera persona. Todos sabemos que sus comienzos fueron de chapero en Madrid. De todas formas supercaliente como todo lo que escribe. ¿ Cuando publicais la continuación?

Anónimo dijo...

a los amantes de las pollas grandes y/o enormes siempre se nos hace la boca agua con las descripciones de rabos de khaló alí. vamos es como quien describe una escultura centímetro a centímetro jaja genial, bendita sea la patera que te acercó a un ordenador pa poner tanta polla tiesa! :D

Tomasmi dijo...

Ufff a mi si que me ha puesto caliente...